La luz natural, cómo usarla para obtener mejores retratos

Los accesorios lumínicos para fotografía, tales como flashes, paraguas, reflectores y otros, cubren la necesidad más básica en fotografía: la luz.


Tales herramientas son muy necesarias cuando se realiza retratos en estudio o en espacios interiores. Sin embargo, en escenarios exteriores es preferible el uso de la luz natural, para dar un aspecto más estético a nuestras fotografías. Pero depende del uso que le demos a la luz natural el que no podamos realizor buenos retratos, para ello es necesario conocer aspecto básicos e importantes de la luz natural.


Uno de los aspecto que más diferencia la luz artificial de la natural es que la primera se puede graduar su intensidad a voluntad o necesidad, mientras que con la segunda eso no es posible. Por éste motivo, cabe evitar la luz directa del sol, pues dependiendo de la hora puede ser demasiado intensa y quemar la imagen tomada. Un luz dura origina fuertes contrastes que resultan desacertados para la fotografía de retrato. Una solución a éste problema es tomar la fotografía en un lugar sombreado, bajo un árbol o un edificio. Las nubes son un fantásticos difusor, gratuito y enorme, pero tienen el mismo problema que la luz natural, no se pueden controlar a voluntad, no puedes tener nubes cuando quieras y colocarlas como lo necesites.





Otra diferencia fundamental entre la iluminación natural y la artificial es el color. La luz artificial está regulada para ser una luz blanca a la que estamos acostumbrados y que la cámara interpreta con facilidad. Sin embargo, cuando la luz, en éste natural, es más fría o más cálida, o tiene otra dominante, la interpretación de los colores ya es más complicada para las cámaras, y por eso existen distintos balances de blanco: soleado, nublado, sombra, tungsteno, fluorescente...





Cabe tener en cuenta un tercer factor. Uno de los aspecto que más diferencia la luz artificial de la natural es que la primera se puede mover o direccionar a voluntad o necesidad, mientras que con la segunda es el modelo a fotografiar el que ha de moverse con respecto a la luz.  Por tanto, hay que saber de dónde viene la luz para situar al modelo en el punto apropiado.


Salvo que la luz sea suave, no es recomendable situar al modelo de modo que la luz incida directamente sobre su rostro.


Si además de la luz natural, se cuenta con un flash, o con un reflector, es recomendable situar al sujeto de espaldas al sol y trata de iluminar su cara con el reflector, o bien con el flash de relleno, para evitar que éste quede oscuro. Aunque mejor no aplicar ninguno de estos dos accesorios si lo que se busca es fotografiar a contraluz.

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© 2019 por ALBERT GRAELLS FOTOGRAFÍA.

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